Las fuentes antiguas que, antaño, formaban parte integrante del legado cultural, social y religioso de la ciudad de Mequinez, se encuentran hoy en un estado de deterioro avanzado e incluso en vías de desaparición, debido a una explotación excesiva del agua y a la urbanización galopante.
Estas fuentes, que remiten a la idea de compartir un bien disponible sin limitación, en la medida en que todas las zonas históricas de la ciudad ismailí (plaza Lahdim, Bab Mansour, la Kasbah...) y callejuelas de la antigua Medina, independientemente de su importancia, estaban equipadas con estos edificios para permitir a los visitantes y a la población abastecerse de agua potable.
Si bien estas fuentes preciosas eran un equipamiento urbano importante y útil, se encuentran, sin embargo, en su mayoría en un estado de deterioro avanzado y su reparación debe clasificarse como prioritaria debido a su importancia histórica, social y religiosa.
Según la empresa autónoma de distribución de agua y electricidad de Mequinez (RADEEM), se ha procedido, de acuerdo con el municipio urbano, a la supresión definitiva de unas 27 fuentes, cuatro en Toulal y 23 situadas en barrios dependientes de la jurisdicción territorial del municipio urbano, por motivo de despilfarro de agua por parte de los habitantes, tanto más cuanto que estos barrios están conectados a la red de abastecimiento de agua potable.
De 47 fuentes, 24 serán también suprimidas en el marco de un acuerdo marco entre la agencia y el municipio urbano. El objetivo es aumentar el número de casas conectadas a la red de distribución de agua potable y saneamiento.
En una declaración a la MAP, el investigador e historiador Mustapha Benfayda señaló que las fuentes tradicionales de Mequinez forman parte integrante del patrimonio arquitectónico de la ciudad y trazan su historia, precisando que la primera fuente edificada en la ciudad ismailí se remonta al siglo XII, en la época de los almohades.
La mayoría de las fuentes actuales que abastecían a los habitantes de agua están en vías de desaparición, lamentó, poniendo el acento en la necesidad de preservarlas como patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Señaló que algunas fuentes han desaparecido y otras aún subsisten, llamando a la preservación de estas últimas a través de programas de restauración, habida cuenta del papel mayor de estas fuentes en los barrios y Douars que aún no están conectados a la red de abastecimiento de agua potable.
Por su parte, el actor asociativo Mohamed Najib ben Yahya, presidente de la asociación "Inqad" de la ciudad y de los monumentos históricos de la ciudad ismailí, subrayó que las fuentes que están en vías de desaparición requieren mayor atención, en la medida en que constituyen un patrimonio arquitectónico que singulariza la ciudad, destacando los esfuerzos desplegados por su asociación para sensibilizar sobre la importancia de preservar lo que queda de las fuentes.
Proveedor / Fuente : Libération